Cabañas y Campamento Ecoturistico
Donde podrás observar las nubes a tus pies
| Más

Últimos miembros

Karina ChavezLaura SnchezRicardoJesus AndradeCatalinaRudi alberto antonio martinez

Teté Serrano Reed

tel 797 9733016

cel 797 1054134

 

"De la Abundancia del corazón Habla la boca"


"El perdón es el perfume que despide la flor después de haber sido pisada"

 

 

Reciclar mi mente

10 Feb 11 - 23:28

Un científico, amante del turismo de naturaleza o ecoturismo, preocupado por los problemas que afligían al mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. 
Se pasaba días y días en su laboratorio, en busca de respuestas para sus dudas. 
 
Cierto día, su hijo de siete años invadió su santuario, decidido a ayudarle en su trabajo. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. 
Viendo que era imposible echarlo de allí, el padre pensó en algo que pudiera darle para distraer su atención.
 
De pronto encontró una revista en la que había un mapa del mundo, justamente lo que precisaba. Con unas tijeras recordó el mapa en varios pedazos y, junto con su rollo de cinta, se lo entregó a su hijo diciendo: como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo roto en pedazos para que lo repares sin ayuda de nadie.
 
El científico calculó que al pequeño le llevaría al menos diez días componer el mapa. Pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que le llamaba serenamente: -Papá, papá, ya lo hice todo; conseguí terminarlo.
 
Al principio, el padre no creyó al niño. Pensó que era imposible que, a su edad, hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que no vería el trabajo impropio de un niño de su edad en tan poco tiempo. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos había sido colocados en su debido lugar.
 
¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz? Así que el padre preguntó con asombro a su hijo: -Hijo, tú no sabías cómo era el mundo…¿Cómo lo lograste?. -Papa –respondió el niño, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que le di vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre que sí sabía cómo era.
 
Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta a la hoja y vi que había arreglado el mundo
 
- En mi mismo tengo la posibilidad de contribuir a “arreglar el mundo” si….
- Podría empezar a cambiar… Nunca es tarde para “reciclar” mi mente.

Agregar un comentario

Tu nombre o Ingresar

Tu dirección de correo (no se mostrará)

Mensaje *